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Fútbol

Calentamiento para fútbol amateur: quince minutos que evitan lesiones

Un calentamiento completo de quince minutos para el futbolista aficionado, basado en programas de prevención de lesiones, con ejercicios de carrera, fuerza, equilibrio y balón.

Redacción DAWOPublicado el 7 min de lectura

En los campos de fútbol aficionado se ve a menudo la misma escena: los jugadores llegan justos de tiempo, se cambian deprisa, dan cuatro toques al balón y empiezan el partido. Diez minutos después, alguien se echa la mano a la parte trasera del muslo después de un sprint. Es una de las lesiones más frecuentes del fútbol, y una de las más ligadas a la falta de preparación.

El calentamiento no es un trámite. Es la forma de preparar músculos, articulaciones y sistema nervioso para un deporte que combina sprints, frenadas, cambios de dirección, saltos y golpeos. Programas de calentamiento estructurados, como el desarrollado por la FIFA para la prevención de lesiones, han mostrado en estudios con equipos aficionados que pueden reducir de forma notable las lesiones cuando se hacen con regularidad. Este artículo propone una rutina de quince minutos inspirada en esos principios, pensada para hacerse antes de cada partido o entrenamiento.

Qué debe conseguir un buen calentamiento

  • Elevar la temperatura corporal y muscular, lo que mejora la elasticidad de los tejidos y la velocidad de contracción.
  • Activar el sistema cardiovascular de forma progresiva.
  • Preparar las articulaciones para los rangos de movimiento del partido.
  • Activar los músculos clave en la prevención de lesiones: glúteos, isquiotibiales, aductores, gemelos y tronco.
  • Despertar la coordinación y los reflejos.
  • Concentrarse en el partido.

La estructura

FaseContenidoTiempo
1Carrera suave con movilidad4 min
2Fuerza, equilibrio y saltos6 min
3Carrera a mayor intensidad y cambios de dirección3 min
4Balón: pases y golpeos progresivos2 min o más

Si dispones de más tiempo, amplía la fase con balón.

Fase 1: carrera suave con movilidad (4 minutos)

Recorre la anchura del campo, ida y vuelta, haciendo cada ejercicio en un trayecto:

  1. Trote suave, para empezar.
  2. Apertura de cadera: mientras trotas, eleva la rodilla y llévala hacia fuera, alternando piernas.
  3. Cierre de cadera: igual, pero llevando la rodilla de fuera hacia dentro.
  4. Desplazamiento lateral con pasos laterales, mirando a un lado a la ida y al otro a la vuelta.
  5. Carrera hacia atrás con pasos cortos.
  6. Rodillas al pecho al trote.
  7. Talones al glúteo al trote.

Si juegas con compañeros, hacerlo en parejas, cruzándose y tocándose el hombro en algún momento del trayecto, añade un componente de coordinación.

Fase 2: fuerza, equilibrio y saltos (6 minutos)

Esta es la parte más importante para la prevención y la que más se suele saltar.

Plancha frontal

Apoyado en los antebrazos y en las puntas de los pies, con el cuerpo recto. Mantén entre 20 y 30 segundos. Si te resulta fácil, levanta alternativamente una pierna unos segundos.

Plancha lateral

Apoyado en un antebrazo y en el lateral del pie, con la cadera elevada. Entre 20 y 30 segundos por lado.

Isquiotibiales: el "nórdico" asistido

De rodillas, con un compañero sujetándote los tobillos, inclínate hacia delante lentamente manteniendo el cuerpo recto, frenando con la parte trasera de los muslos todo lo que puedas, y apóyate con las manos al caer. Entre tres y cinco repeticiones. Es un ejercicio exigente: si nunca lo has hecho, empieza con pocas repeticiones y recorrido corto. Si no tienes compañero, sustitúyelo por puentes de glúteo a una pierna.

Sentadillas

Diez sentadillas controladas, con las rodillas alineadas con los pies, sin que se vayan hacia dentro.

Zancadas caminando

Diez zancadas, cinco con cada pierna, bajando la rodilla de atrás cerca del suelo.

Equilibrio a una pierna

Sobre una pierna, con la rodilla ligeramente flexionada, mantén el equilibrio durante 20 a 30 segundos. Para aumentar la dificultad, pásate un balón de una mano a otra o con un compañero. Repite con la otra pierna.

Saltos

  • Saltos verticales: cinco saltos, aterrizando suave sobre la parte delantera del pie, con las rodillas flexionadas y alineadas.
  • Saltos laterales a una pierna: cinco por lado, aterrizando estable.

El aterrizaje controlado, con la rodilla alineada sobre el pie, es clave en la prevención de las lesiones de rodilla.

Fase 3: carrera a mayor intensidad (3 minutos)

  1. Carrera progresiva: recorre la anchura del campo acelerando hasta un setenta u ochenta por ciento de tu velocidad máxima. Vuelve trotando. Repite dos veces.
  2. Carrera con cambios de dirección: corre cuatro o cinco pasos, frena sobre la pierna exterior y cambia de dirección. Repite varias veces a cada lado.
  3. Saltos de carrera ("skipping" amplio): recorre un trayecto alargando el paso y elevando la rodilla.
  4. Uno o dos sprints cortos de diez a quince metros, casi a máxima velocidad, al final del calentamiento.

Fase 4: balón (2 minutos o más)

  • Pases cortos en parejas, con ambos pies.
  • Controles orientados.
  • Algunos golpeos de media distancia, progresando en intensidad.
  • Los porteros, con su calentamiento específico: blocajes, caídas progresivas y desplazamientos.

No empieces a chutar fuerte sin haber hecho antes las fases anteriores. Los golpeos potentes en frío son una causa frecuente de lesiones en el cuádriceps y en los aductores.

Por qué los isquiotibiales se lesionan tanto

Los isquiotibiales son los músculos de la parte posterior del muslo. En el sprint trabajan en una situación muy exigente: frenan la pierna que avanza justo antes de que el pie toque el suelo, estirándose mientras se contraen. Si están fríos, fatigados o les falta fuerza, ese momento es especialmente delicado. Por eso la lesión típica aparece en una carrera a máxima velocidad, a menudo al final de una parte o en los primeros minutos si no se ha calentado.

El ejercicio nórdico de la fase 2 trabaja precisamente esa capacidad de frenar con el músculo alargado. Hecho con regularidad durante la semana, y no solo en el calentamiento, es una de las medidas con más respaldo para reducir este tipo de lesiones.

Un ejemplo con poco espacio

Si el campo está ocupado por el partido anterior y solo tienes la banda o un pasillo junto al vestuario, puedes adaptar la rutina:

  1. Movilidad en el sitio: rodillas al pecho, talones al glúteo, círculos de cadera y de tobillo.
  2. Planchas, sentadillas, zancadas y equilibrio a una pierna, que no necesitan espacio.
  3. Saltos suaves en el sitio.
  4. Desplazamientos cortos de ida y vuelta en la banda, aumentando la velocidad.
  5. En cuanto el campo quede libre, unos minutos de pases y uno o dos sprints.

Lo importante es no saltarse la parte de fuerza y equilibrio ni empezar el partido sin haber corrido antes a una velocidad parecida a la del juego.

Los estiramientos estáticos, ¿antes o después?

Los estiramientos estáticos prolongados, mantener una posición durante treinta segundos o más, justo antes de un esfuerzo explosivo pueden reducir ligeramente la potencia y la velocidad. Por eso, en el calentamiento se priorizan los movimientos dinámicos. Los estiramientos estáticos tienen más sentido después del partido o en sesiones separadas, si te ayudan a sentirte más cómodo.

Cuando hace frío

En invierno, el calentamiento debe ser algo más largo y progresivo. Lleva ropa de abrigo al principio y quítatela poco a poco. Si el partido empieza con retraso o hay un descanso largo, vuelve a activarte con unos minutos de trote y algunos ejercicios de movilidad antes de volver a jugar.

El descanso entre partes

Durante el descanso, los músculos se enfrían. Antes de la segunda parte, dedica un par de minutos a trotar, hacer algunos cambios de dirección y algún sprint corto. Es especialmente importante para los suplentes que entran en el campo en frío: deberían calentar durante unos minutos antes de entrar.

El trabajo entre semana

El calentamiento reduce el riesgo, pero no hace milagros si el cuerpo no está preparado. Si solo juegas un partido semanal, añade una o dos sesiones de fuerza durante la semana, con ejercicios para isquiotibiales, glúteos, aductores y tronco. La combinación de calentamiento estructurado y fuerza es la mejor protección para el futbolista aficionado.

Preguntas frecuentes

¿Quince minutos no es demasiado para un partido de una hora?

Es una inversión pequeña comparada con las semanas que se pierden por una lesión. Si el tiempo es muy limitado, prioriza la fase de fuerza y equilibrio y la carrera progresiva.

¿Sirve para fútbol sala?

Sí, con adaptaciones: menos distancia en las carreras y más énfasis en los cambios de dirección y en los tobillos.

¿Y para los niños?

Sí. Existen versiones adaptadas para niños, con ejercicios más lúdicos, que también se han mostrado útiles para reducir lesiones.

En resumen

Quince minutos de calentamiento estructurado, con movilidad, fuerza, equilibrio, carrera progresiva y balón, preparan al cuerpo para lo que exige el fútbol. Hacerlo antes de cada partido es una de las formas más sencillas y eficaces de seguir jugando sin lesiones.

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